Según el estado de conservación de la pieza el proceso de restauración puede pasar de una simple limpieza y conservación del acabado a tratamientos más drásticos y costosos como puede ser la eliminación total del acabado. Se tiene que tener en cuenta los agentes biológicos que dañan la materia a tratar como la temida carcoma, los hongos, etc., en estos casos consolidar las piezas dañadas para que recuperen su durabilidad. Se tienen que aplicar también, acabados similares a los de la época. Pero, sobre todo, que los productos que utilicemos en cada proceso sean siempre reversibles.
Restaurar, al fin y al cabo, significa valorar y respetar la calidad y singularidad de cada pieza que tratemos. |
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